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lunes, 27 de abril de 2009

Copahue, antes de la nieve

Este año, la temporada termal se extiende hasta el 4 de mayo, aunque en el invierno se harán excursiones de aventura para esquiadores
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Domingo 19 de abril de 2009 | Publicado en edición impresa 

FOTO

Copahue, antes de la nieveAguas en ebullición para baños reconfortantes Foto: Pierre Dumas

COPAHUE.- Pronto la nieve cubrirá los techos de las casas y los hoteles con un manto de más de 4 metros de espesor. Pero no cubrirá las lagunas termales, que serán como islas de calor en un mundo de hielo y frío. Un mundo al revés.

Los antiguos griegos hubieran podido encontrar aquí las puertas de sus infiernos: entre fumarolas, aguas hirvientes, pozo en las rocas de donde brotan columnas de humo y lagunas que huelen tanto a azufre que pica la nariz, difícil imaginar un escenario mejor.

Copahue parece haber sido creada para mostrar todos los caprichos y el costado bizarro de la naturaleza; es un lugar tan extraño que no se puede inventar. Y lo descubre a quien se anime a un largo viaje por tierra, cruzando toda la provincia de Neuquén, desde la capital hacia el límite con Chile, y quiera trepar por las montañas.

La bienvenida la da el viento que trae los efluvios de azufre de las lagunas. En Neuquén capital dicen que reconocen así a los curistas y turistas que estuvieron en Copahue, incluso después de varios días, porque el olor queda impregnado hasta en los zapatos.

Unos días más

Copahue está a 2000 metros de altura, algunos cientos de metros por encima de Caviahue, el centro de esquí sobre el lago del mismo nombre. Por eso en invierno desaparece literalmente: los pobladores se van y la nieve cubre todo. Para proteger las casas se colocan en puertas y ventanas tablas de madera, que permanecerán hasta noviembre, cuando la nieve se derrite y el centro vuelve a cobrar vida gracias a los visitantes de una nueva temporada termal y turística. Sin embargo, el paréntesis invernal bien podría achicarse este año, ya que están previstas excursiones desde Caviahue en vehículos con orugas, para esquiar entre las puntas de los techos y bañarse en las piletas termales, en medio de un paisaje digno de la Antártida.

No es la única novedad de este año para Copahue, ya que el Ente Termal Provincial anunció que se extiende la temporada hasta el 4 de mayo, para responder a la demanda creciente de parte de curistas y turistas. Serán algunos días más ganados al invierno, que permitirán aprovechar también el primer feriado largo de mayo. Para estar a tono, el centro termal se moderniza año tras año, y agrega cada vez más servicios para complementar la calidad de las aguas, consideradas las mejores del país.

Además del sector medicinal hay un flamante spa cuyo papel es convertir la villa no sólo en un centro curativo, sino también en un centro de bienestar.

En el pequeño valle donde está encerrada la villa de Copahue brotan aguas por todos lados, cada una con una temperatura, un color y propiedades distintas. Es increíble ver cómo a pocos metros surge agua caliente, pero potable (la fuente del Agua del Mate, por ejemplo, donde se va a llenar los termos), junto a otras que tienen propiedades curativas y no se pueden ingerir (la lagunita de los Callos, cuyas propiedades no necesitan más explicaciones que las de su nombre).

Un poco más lejos, otra fuente de distinta temperatura favorece el crecimiento de un tipo de algas utilizadas en los tratamientos del centro termal. La laguna central, la más impactante visualmente por las cortinas de humo que proyecta opacando las vistas de las orillas, es a su vez sulfurosa y produce con la tierra de la montaña un barro utilizado en los tratamientos. Esta extraña complejidad de manantiales no termina aquí: también está la laguna Verde, que invita a sumergirse en aguas ricas en algas, y la laguna de los Chanchos, para baños con barro natural.

El 4 de mayo, cuando se vayan los últimos turistas y se tapen las ventanas y puertas, habrá entonces un nuevo motivo para regresar a Copahue. Y mejor aun si es con esquíes.

Por Pierre Dumas 
Para LA NACION 

DATOS ÚTILES

Cómo llegar

  • Neuquén capital por avión o ruta. Se sigue por las RN 22 y 40 pasando por Plaza Huincul, Zapala, Las Lajas y Loncopué, donde se toma la RP 26 hasta Caviahue y Copahue. La provincia está estudiando un servicio aéreo a distintas localidades, y en el futuro se reanudarán los vuelos en avionetas regionales entre Neuquén y Loncopué.

Para alojarse

  • Hay distintos hoteles en Copahue. Estarán abiertos hasta el fin de temporada, el 4 de mayo, y abrirán de nuevo a principios de diciembre. En Caviahue, los hoteles están abiertos todo el año. En Copahue, los precios de hotelería varían de $ 200 a 350 una habitación doble por día, con pensión completa en un hotel tres estrellas. Contar unos 160 para lo mismo en un hotel de menor categoría. Hay también cabañas para cuatro personas, con un promedio de 400 por día.

Tarifas termales

  • Algunas tarifas: baños de inmersión con agua mineromedicinal, $ 15. Fangoterapia local, 20. Masaje local, 20. Máscara facial, 20.

Más información

En Internet

lunes, 16 de marzo de 2009


Villa Pehuenia,Patagonia en cuatro estaciones

Patagonia norte

Villa Pehuenia, Patagonia en cuatro estaciones

Este ascendente destino en Neuquén gana adeptos con maravillosos paisajes, tranquilidad y opciones para cada momento del año

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Domingo 15 de marzo de 2009 | Publicado en edición impresa
Navegar por el lago Aluminé, frente a la villa, uno de los atractivos regionales
 Foto: Efrain Davila / Neuquentur


VILLA PEHUENIA.- En una comarca lejana hubo un reino donde la naturaleza era distinta; donde, entre agua y montañas, los valles estaban tapizados de árboles milenarios que cobijaban los secretos de los volcanes. Allí, las piedras flotaban sobre ríos de aguas cristalinas. Y las nieves en invierno silenciaban los rumores de antiguas batallas.

Podría ser el inicio de un cuento de hadas o un par de líneas para plantar el decorado de una película de cine fantástico. Pero esta comarca de cuentos de hadas existe y es la Pehuenia, en el centro de los Andes neuquinos. Es menos conocida y concurrida que la región de los Siete Lagos y las ciudades de San Martín de los Andes, Bariloche o Villa La Angostura, pero no menos hermosa, hecha de paisajes donde los bosques, los lagos y las montañas forman inspirados patchworks de colores y relieves. Esta comarca es también un reino, como en los cuentos: el reino de la araucaria, ese árbol de silueta prehistórica que se asemeja sólo a sí mismo. Y como en los cuentos también, el camino para llegar hasta este reino es largo y lleno de sorpresas. Un camino de arenas volcánicas y ripio, desde cualquier lugar que se llegue, el Este, el Norte o el Sur. En uno u otro se bordean ríos que tallaron sus lechos en cañadones, o se cruzan bosques de araucarias.

En invierno, estos paisajes se esconden en los repliegues blancos de una espesa capa de nieve. Y la región cobra otra dimensión de su encanto. De hecho, la gente de la villa suele decir: "La mejor época para venir a visitarnos es el verano, la primavera, el invierno y el otoño". Es que cada temporada tiene su paleta: nieve en invierno; un sol que pone colores a los verdes y azules en verano; flores por doquier en primavera, y matices rojizos y amarillos en los bosques en otoño.

Ahora que termina el verano y se acerca el otoño, todavía se puede gozar de los favores de dos temporadas. En las alturas, los primeros signos del frío se hacen sentir. Las araucarias -o pehuenes, su denominación indígena, de donde viene el nombre de la región y la villa- ya entregaron sus piñones. Los mapuches, que representan la mitad de los 1200 residentes permanentes de la comarca, avisan que si los piñones se cosechan temprano (en lugar del habitual marzo) significa que viene un invierno muy crudo. Y los demás residentes de la villa aprenden también de este saber ancestral.

Como el pueblo es muy reciente, los mapuches, que llegaron por estos pagos hace unos dos siglos y suplantaron a otros pueblos nativos, resultan los residentes con mayor antigüedad. Los demás pobladores llegaron en las últimas décadas, atraídos por una región que no puede sino ser un éxito turístico por sus paisajes y opciones de visitas y ocio. Se encargan de cabañas, hoteles y negocios. De todos modos, como Villa Pehuenia está construida en una península, creen que su crecimiento está limitado por la geografía y que conservará su aspecto de hoy, a pesar de un mayor desarrollo turístico.

Así como los lagos y las montañas se funden en el paisaje, también las dos comunidades se entremezclan en la región. Aunque cada una ocupa lugares distintos y surgen a veces algunas tensiones por los derechos a la tierra, Villa Pehuenia es un modelo de convivencia: el centro de esquí local, el parque de nieve Batea Mahuida, está desarrollado y manejado por una familia mapuche, los Puel. El éxito que tuvieron y la creciente afluencia de viajeros les permitieron agrandar los servicios, y ahora el centro cuenta con dos medios de elevación, una escuela de esquí y una confitería.

Colección invierno

En invierno, el volcán presta su espalda para el esquí, sobre todo principiantes y familias con chicos, que buscan un centro para aprender en un ámbito relajado y de pendientes suaves. En verano, el Batea Mahuida se ofrece para una imperdible excursión hasta la cumbre. Ahí arriba, a unos 2000 metros sobre el nivel del mar, se divisa un panorama excepcional, que alcanza hasta el Villarrica, del lado chileno, y el Lanín, en la Argentina, cuando el cielo está despejado.

Al pie del volcán, los lagos Aluminé y Moquehue, como dos hermanos mellizos, se estiran entre las montañas. El Moquehue está más encajonado y es de costas más frondosas, mientras que el Aluminé se estira en un paisaje marcado principalmente por los pehuenes. Se ve claramente la península, que forma como un tajo entre las aguas. Y, desde allí arriba, se puede leer como en un libro abierto y comprender cómo ocurrió la erupción. En realidad, los geólogos hablan de una explosión de la caldera del volcán. Por eso no tiene un cráter entero, sino sólo la mitad, que forma como una batea, de la que viene su nombre (Mahuida, por su parte, quiere decir cerro). El volcán explotó y la lava se escurrió directamente de su flanco, y formó la península.

En el centro de esta batea, formada por el semicráter, se encuentra una laguna de aguas frías, y no muy lejos de la laguna, siguiendo un camino que serpentea al pie del volcán, se llega a un bosque de araucarias. Otra vez, el decorado de cuento de hadas recobra toda su dimensión. En la espesura del bosque, entre los troncos de árboles muchas veces centenarios, donde los rayos del sol apenas se abren paso, uno espera la aparición de duendes o gnomos. Y como en todos los cuentos, cuando la noche cae y colorea el cielo de rojo por encima de los Andes, las casas de madera se encienden como lucecitas entre los bosques. ¿Es la hora en la que despierta el mundo de las hadas? En Villa Pehuenia, eso bien se puede creer. En este reino de los finales felices, también hay uno para el verano, que da paso al dorado otoño y, siguiendo el eterno ciclo de la naturaleza, prometerá renacer después de las largas nieves del invierno.

Por Pierre Dumas 
Para LA NACION 

RAFTING PARA TODO PÚBLICO

Hay tres Aluminé en la comarca de la Pehuenia. Una ciudad, un lago y un río. El río se escurre del lago (sobre el cual se encuentra la península de Villa Pehuenia) y bordea la ciudad de Aluminé, el centro comercial y administrativo de la región. El río Aluminé sale del lago para cruzar una región que poco a poco pasa de la montaña a la estepa, a medida que las araucarias dejan su lugar a una vegetación más baja. Después de pasar la ciudad de Aluminé, se encajona y en este tramo se puede bajar en rafts a lo largo de varios kilómetros. Es un descenso apto para todo público en verano, cuando las aguas están bajas. Se alternan partes de aguas tranquilas con algunos rápidos, donde se siente un poco de adrenalina. Alto Aluminé Rafting propone este tipo de salidas todos los días en temporada. La bajada dura un par de horas, entre la preparación, una serie de consejos en el momento de subir al gomón y un par de paradas para disfrutar de las hermosas vistas del río. La salida cuesta $ 60 por persona, y la empresa ofrece todo el material necesario (traje de neoprene, casco y un rompevientos). Hay que prever una malla y zapatillas cómodas que se puedan mojar. Más datos, altoalumine@yahoo.com.ar o por el 2942 15 503144.

DATOS ÚTILES

Cómo llegar

  • Villa Pehuenia se encuentra a 1460 kilómetros de Buenos Aires y a 310 de Neuquén. Se llega por la RN 22 desde Neuquén Capital pasando por Zapala y luego por la RP 13. Después de Primeros Pinos el asfalto deja lugar a un camino de ripio, en buen estado.

Excursiones

  • Paso internacional de Icalma. El puesto de Gendarmería se encuentra entre Villa Pehuenia y el acceso al Centro Batea Mahuida. Informes sobre el paso para excursiones a Chile: 02942 496125.

  • Circuito Pehuenia: la más clásica de las excursiones que se ofrecen desde Villa Pehuenia para recorrer en 130 kilómetros toda la región entre la villa, Aluminé y Zapala. Otras excursiones que se ofrecen: recorrido por el camino de los Cinco Lagos, ascenso al volcán Batea Mahuida y paseos en barcos y en velero por el lago Aluminé. Se puede contactar la agencia Los Pehuenes, info@pehuenes.com.ar

  • Pesca con mosca: se practica en los ríos Filtran, Aluminé y Pulmarí, y los lagos Moquehue, Aluminé y Nonpehuen. La devolución es obligatoria. La temporada es de noviembre a mayo, con permiso indispensable.

Dónde comer

  • Se recomienda probar los piñones de araucaria, que se ofrecen en varias formas: hervidos (tienen un gusto similar a las castañas hervidas), en alfajores y dulces. Hay excelentes platos de pescado en La Cantina del Pescador; comidas rápidas en el restobar Mandra, y alta cocina en el restaurante de La Escondida.

Dónde alojarse

  • Hay propuestas en cabañas, hosterías y posadas. Por ejemplo, Hostería La Balconada, Cabañas las Terrazas y Posada La Escondida

Más información

  • Secretaría de Turismo local: 02942 498044.